Primera parte:
Introducción de la guerra.
Caminamos. Nos movemos por un laberinto…
El rabillo del ojo capta lo que nuestro consciente no quiere ver. Allí están todas las caras que olvidamos con el pasar del tiempo, ahí caminan por las calles, se sientan en los bancos de piedra porosa en las plazas y nos miran jugar en el subibaja. Nuestra paranoia es una de nuestras grandes obsesiones. Nunca olvidamos aquellas cosas que miramos pasar por detrás de nuestras orejas. (más…)