19-

31 May

– ómnibus –

 

El poste de luz estaba cubierto de propagandas políticas que cambiaban periódicamente como las estaciones: verano, invierno, otoño, primavera, justicialismo, radicalismo, frente para la victoria, frente para el cambio, todo cambiaba. La parada del colectivo no escapaba a esta dinámica, un día tiene su propio poste, hermoso armatoste con un pequeño techo cubierta contra las inclemencias del tiempo y del clima, al día siguiente, esa misma parada que se encontraba señalizada, ahora se encuentra en forma de calcomanía, en el poste de luz, superpuesta con la cara sonriente de alguien que dentro de dos temporadas no se recordará su nombre.

 

Al levantar la mano el colectivo se arrimó a la vereda con veloz cautela, ochenta por favor, hoy cuesta ochenta, mañana es probable que sea otra cosa, las monedas se deslizan toscamente por la ranura de las monedas, el boleto cae para ser guardado, enrollado, doblado, cucurucho, florcita, bolita, por la ventana, al bolsillo. En mi caso, doblado en tres para luego olvidarlo en la máquina lavarropas. Hoy el colectivo ciento treinta y dos me lleva hacia la facultad, me subí en once esquivando bolsos del tamaño de una persona amorcillada la mercancía, las cintas de nylon apretándoles la circulación a las remeras y pantalones, los juguetes de plástico taiwán, los útiles con luces y borratintas color. Como era de esperar, el colectivo era, a su vez, otra achura para el asador, las secretarias con su maquillaje, los estudiantes guardapolvo y las madres celulares, el boliviano del once, todos enroscados como caños de plomero inexperto.

 

—Al fondo que hay lugar —grita el conductor al fondo que hay lugar las pelotas.

 

—Ochenta.

 

—Ochenta.

 

Uno tras otro.

 

—Ochenta.

 

—Setenta y cinco.

 

—¿Dónde vas?

 

—Hasta el cementerio de Flores.

 

—Es ochenta.

 

—Ochenta, por favor.

 

Hay esperanza en el mundo, un gil que respeta las reglas de civilidad.

 

La música de los walkman, discman, ipod y de la radio del colectivero insonorizaban el ambiente, ahora más tranquilo, rebotando entre los cuerpos callados, pueyrredón y las calles pasaban una tras otra, frenando en la menor cantidad de semáforos que podía. Al llegar a Rivadavia y Río de Janeiro, el colectivo se encontraba casi vacío, unos pocos asientos seguían ocupados, la mayor parte de los pasajeros había descendido al doblar en plaza Miserere y los que continuaban el viaje habían logrado sentarse.

 

Una pareja, una madre y su hijita yendo a la escuela, un hombre de traje que leía el Clarín cabeceando sobre las hojas del diario, el colectivero que puteaba en silencio a cada uno de los taxis que se le cruzaban en el camino, un adolescente que escuchaba death metal sentado en el último asiento de la izquierda, apoyando su pie en la butaca. El sol atravesaba las ventanillas calentándome la frente construyendo un momento idílico, me puse a mirar, esa pareja que se encontraba sentada unas tres filas de asientos dobles adelante mío, me llamó la atención.

 

Él miraba por la ventana, ella estaba recostada sobre su hombro, una pareja mayor de edad. Al subirme los había observado entre la multitud, ya estaban sentados en el momento en el que entré al colectivo, en la misma posición, el calorcito y la hora eran propicios para tomarse una siestita y más si el viaje con sus peripecias proporcionaban el tiempo necesario para descansar, ahí estaban cuando entré y aquí seguían promediando mi viaje, inamovibles en sus asientos.

 

Miré al colectivero en el espejo retrovisor, aquél que está ubicado directamente sobre su cabeza que utiliza para controlar el extremo opuesto del autobús, mirar que los pasajeros se comporten, que el vivo de siempre no se prenda un cigarrillo, que no le escriban la parte de atrás de los asientos tracy te amo, juan carlitos, aguante boca campeón, juventud peronista y montoneros, venceremos, aquel espejo que también sirve para mirarle de forma disimulada el culo a las chicas que suben. Ahora miraba al colectivero, al costado noté las manos de la pareja, entrelazados, apretándose fuertemente estrechados, tal como los había visto.

 

Rivadavia se convertía en una sola mano tras dejar atrás Primera Junta, el metalero se había bajado en Acoyte, la madre y su hija en plaza Rivadavia, el hombre de traje ya dormía con confianza y el diario estaba desperdigado sobre su falda, abierto en la sección de los obituarios. Clarín no tiene una gran sección de fúnebres, en Clarín no se muere mucha gente a diferencia de La Nación, donde lo habitual es una página entera, muchas muertes en La Nación. Página, al contrario, acapara el nicho de los avisos fúnebres de la dictadura, ese es su negocio muy progre, pero negocio al fin.

 

Continué mirando por el espejo, el señor con su esposa miraba por la ventana, en la otra mano tenía un ramo de flores, unos gladiolos ya marchitos, y con la otra mano sostenía a su esposa que ya no dormía.

6 comentarios to “19-”

  1. atenea junio 1, 2007 a 3:24 am #

    ¿Puedo hacer un comentario técnico? Bueno, gracias. Hay algo con las direcciones del bondi que me hace ruido. No termino de cerrar bien ese asunto de que el bondi vaya al inicio del cuento en una dirección (Retiro-cementerio de Flores) y al final en la contraria, o Rivadavia se invirtió, porque los tiempos verbales pueden ponerlo en cualquiera de los dos órdenes, pero la avenida que viene del centro se hace doble en Primera Junta y… No sé, hay algo ahí que no sé cómo cerrarlo.

  2. moadibelmesias junio 1, 2007 a 2:38 pm #

    Guadalupe Atenea, amante de las cuestiones medievales, en principio debo decir que es un cuento y el tema de las direcciones es mejor solucionarlo con una GuíaT, pero si mi sentido de la dirección no me engaña, resulta factible el hecho de que sí te subís en Once al 132 y seguís derecho por Pueyrredón, Plaza Miserere, doblas en Rivadavia, pasando Primera Junta, el recorrido del colectivo te lleva hasta el cementerio. Pero más allá de las direcciones que quizás están confusas, qué te pareció el cuento?

  3. atenea junio 1, 2007 a 5:08 pm #

    Me gusta la concepción general, el retomar el tema cortazariano desde otro lado, el ómnibus en el que ya parece un delirio tratar de hablar con cualquiera, en el que es mejor esconder la percepción de los otros lo mejor que se pueda. Pero me parece un poquito desprolijo en algunos puntos. El de las direcciones te lo dije porque me hacía mucho ruido.
    Igual, ya todos saben que soy particularmente molesta con estas cosas.
    Otro día, cuando nos crucemos en el espacio caminable, te hago un comentario más largo.

    (En cuanto a la Guía-T implícita, nah, yo lo decía por el “se hace de una mano” y el orden inverso con pluscuamperfectos, hay algo un poco desprolijo ahí que te puede hacer ir el bondi en reversa. Por ahí mencionando que se hace doble mano en Primera junta, que es lo que uno percibe en un colectivo que va por Rivadavia derecho, se arregla, habría que probar. Que pasa por todos esos lugares es cierto).

  4. moadibelmesias junio 1, 2007 a 10:13 pm #

    Me encantó que reconocieras mi burda referencia a Cortazar, bueno espero que no tan burda, genial. Entiendo lo que decís y son estos lo comentarios que me gustan, que opinen sobre el cuento, puesto que en definitiva para eso los pongo, sino me los quedo yo y listo, fin de la historia. Puede ser que haya algún desliz o lapsus en cuanto a lo que te referís pero no estoy tan seguro sobre el contraste aspectual del imperfecto con el pluscuamperfecto en esa oración que mencionas, después si podés hablamos en detalle. En definitiva a lo que apuntaba era a eso mismo que vos hacés referencia, el paso del tiempo. Muchas gracias por el comentario y de paso te digo que me gustó tu blog y adelante nomás a seguir blogueando. Nos vemos.

  5. Malaprendidos junio 3, 2007 a 8:54 pm #

    Yo pasaba por acá y el cuentito me atrapo como pa leerlo todo (cosa que ya es importante en un cuento). Me gustan varias de las descripciones que haces porque mantienen la tensión a partir del desorden. Además yo arranque hace muy poquito con mi blog y elegí también una escena en un colectivo. Voy a meterme mas seguido para seguir leyendo.
    Bueno saludos
    Ricardo

  6. moadibelmesias junio 3, 2007 a 9:15 pm #

    Gracias por el comentario y que bueno que te haya gustado, cuando pueda paso por tu blog y lo miro. Mucha suerte y espero que sigas leyendo lo que pongo por acá. Fijate también lo que pongo en la sección De otros que quizás encuentres algo nuevo que te pueda interesar, hay de todo.

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