23-

2 Jul

-hermanos-

 

Se acercó con las manos y sus regalos. Ella estaba mal. Había estado llorando por algo y no le quería contar o, por lo menos, no por ahora. Apoyó el vaso de gaseosa en la mesita de luz y la acarició. O podía dejarla llorar y no hacer nada.

 

A veces solo estar ahí al lado es suficiente. Pero algo dentro de él quería escuchar de sus labios, qué era lo que le ocurría y sabía que podía, a su forma, ayudarla. No verla sufrir. Quizás por alguna cuestión egocéntrica, pensaba que podía decir algo, y que todo lo malo se fuese, se escapase por algún lugar, cualquier lugar que no fuese estar ahí enterrado entre sus manos que agarraban fuerte las sabanas.

 

―No llorés más.

 

Le dijo cuando se sentó.

 

Y buscó las Carilinas, los papelitos tisúes, para que secara sus mejillas de lágrimas.

 

―Cómo que no tenés Carilinas, qué clase de mujer no tiene un paquete empezado de Carilinas en su mesita de luz.

 

Y se levanto haciendo gestos graciosos, como sólo él podía hacerlos, y trajo un paquete para ella.

 

―Toma límpiate y no te angusties, yo te quiero ayudar.

 

A veces sólo un hermano te puede entender.

 

Una respuesta to “23-”

  1. Corto julio 10, 2007 a 4:37 am #

    Tom, my dearest!

    Soy aquella persona que comparte psicopatologías de la vida no tan cotidiana con Sr. William de los Andes.

    Soy Fede, bah.

    No soy un pro en letras como ustedes peroprometo mi mejor esfuerzo artístico por hacerte una devolución.

    Tu cuento, perturbador. Por momentos me recuerda a Casa Tomada (o a tomar en mi casa). Espero que no haya sido tu intención, espero no ensuciar tus letras; pero es perturbador porque la parte que sigue me recuerda un poquito a la extrañísima relación que tenían esos dos hermanos. En realidad la parte que sigue no puede recordarme nada porque no sigue, pero me imagino que podría ser un diálogo de esos dos degenerados perseguidos por fantasmas.

    Y además. El recorte, el recorte es algo maravilloso. A veces me parece que en muchas producciones literarias siempre hay por lo menos tres palabras que merecen ser recortadas y apartadas del resto para convertirse en algo aún mayor.

    En este caso tu frase es ésta:

    “O podía dejarla llorar y no hacer nada.”

    Además gracias por el incentivo. Me voy a abrir un blog.

    Saludos

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