33-

8 Oct

Capítulo 1, 2, 3

I don’t know why others always cause pain

and why we have to subsist assuming the pain of others

and they as answer to all evil.

There should be a sun to un-puzzle darkness,

against all, a sun should cast night into the light.

Anónimo.

4

Andrés había arreglado el resto del día para ahogarse en el tiempo.

Ver a su papá había sido una mala elección, una casualidad desafortunada que lo había dejado confundido, hasta preocupado. ¿Quién había sido aquella extraña respiración en el teléfono?

Emprendió trecho, el celular le sonaba cada minuto, vibraba en su bolsillo trasero del pantalón. [cuanto t falta?] Los autos pasaban bólidos por las avenidas que lo separaban del round about. [traes?] En la mochila estaban las pastillas, la noche anterior las había comprado en el lugar de siempre. Andrés conocía a un tipo que lo atendía en la casa y lo único que tenía que hacer era mandarle un sms y tocarle timbre. Siempre le pedía que se quedara a tomar una cerveza y él lo único que quería era rajar de ahí.

Perfilándose hacia el jardín botánico notó que había estado viendo en cada uno de los postes de luz —que a esta hora del día estaban descansando para la noche— un papel engrampado que se repetía, el mismo en cada uno. Córdoba. Así, a lo largo de las cuadras, Scalabrini: 150 pesos fáciles. Perú 1493. Centro de Altos Estudios Conceptuales. CAEC. Los avisos seguían apareciendo en todos lados, en las paredes, en los tachos de basura, cubriendo los dispensers del Dr. Simin con sus pastillas y latas de cerveza china. Vibró el teléfono, un mensaje nuevo le había llegado y no reconoció el número telefónico. Agarró uno de los papeles del poste de luz y lo anotó. Guardó el papel en el bolsillo del pantalón presintiendo que iba a ser importante ese mensaje que le había llegado.

Scalabrini Ortiz se convirtió en Las Heras y la noche se encimaba sobre su cabeza, la lluvia empezó a chispotear pero no lo suficiente como para cancelar el plan. La reja que cubría la totalidad del parque se alargaba a lo largo de varías cuadras, los perros protegían la parte de afuera y los gatos capitaneaban el interior, franqueando los caminos internos con sus ojos amarillos en la noche. A través de los árboles se veían algunas figuras que caminaban por los senderos, por una de las tantas salidas, unos viejos abandonaban el Botánico con sus diarios bajo el antebrazo y unas señoras cargaban sus mates con las manos ganchudas de artritis. Pocos eran jóvenes, algunos que caminaban rápido para no ser vistos entre los ruidos de los árboles y las plantas.

En la esquina encontró la plaza que estaba buscando, asomándose por República Árabe Siria estaba allí, promediando la mitad de cuadra. Se acercó lentamente hacia los bancos al costado de los juegos. Enfrente unas pocas personas seguían jugando ajedrez y domino en las mesas de juego. Dos mesas estaban ocupadas con tres personas paradas a sus flancos protegiéndolas con paraguas. Se ve que habían apostado una cantidad respetable de dinero sino lo hubiesen abandonado por causas más que evidentes, diría de fuerza mayor.

—Te estaba esperando.

Juan lo golpeó en el hombro, magullándole el sobretodo. Del otro costado apareció Francia, más cariñosa.

—Hola lindo, te extrañaba —lo abrazó por detrás y le lamió el cuello— estás salado. ¿Por qué tardaste tanto?

Ella estaba vestida con una musculosa y unos pantalones ajustados de tela

—Hola nena. ¿Cómo andan?

—No pierdas el tiempo, qué carajo te importa cómo estamos. ¿Las trajiste?

—Si, acá están.

Agarró su mochila, la presionó contra el cuerpo. La miró a Francia que se prendía un cigarrillo gitano con sus dedos largos.

—Bueno esperemos que anochezca y que esos tarados que están ahí jugando al ajedrez se vayan.

La lluvia empezó a caer junto a la noche y una luz de agua iluminó el cielo, dejando escapar una brisa entre los árboles altos que cubrían sus cuerpos. Fumaban. Todo estaba mojado a su alrededor, los árboles goteaban y los carteles de propaganda estaban ya húmedos por la lluvia, borroneando las letras del mensaje, creando de esa forma un palimpsesto de colores.

Miraban.

Continuará..

2 comentarios to “33-”

  1. Jazzia octubre 10, 2007 a 4:32 pm #

    Hola, me encantó este espacio. Felicidades

  2. moadibelmesias octubre 10, 2007 a 4:59 pm #

    Muchas gracias.

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