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Guerra de Elefantes (Elephant’s War).

21 Abr

A veces por las noches en Buenos Aires los elefantes salen a matar.

Las calles se cubren de sangre borroneada por las trompas filosas de esos animales. Las personas corren sin entender hacia donde van. Las avenidas se cierran en barricadas humanas.

Un hombre con altoparlante grita desaforado, nos persiguen, nos quieren matar por los años de injusticias y desazón.

En camionetas pick-up, soldados jóvenes miran desorbitados ojos unos a otros, con sus rifles en mano. Escuchan como sus jefes de escuadrón vociferan órdenes sinsentido.

–Atacar. A atacar que el soldado debe cumplir con sus órdenes. Sino no tendrán su ‘nuevo’ por día. Su ‘guevo’ por noche.

–Atacar a qué? –Ataquen al mamus que corre por la calle.

–Dejate de joder. Nos va a matar.

El elefante con sus ojos inyectados en sangre logra escapar a través de los bosques de Palermo. Cansado, parapeta sus pesadas partes a tomar agua del lago.

La escena dantesca ya no tiene freno alguno. La gente muerta descansa eterna en el asfalto de Buenos Aires y los soldados atan a sus jefes con tanzas de carnicero a la baranda de la pick-up.

–Atacar conchitumá.

*-*

Tocar aquí para ver el video.

Esto es un video experimental sobre la matanza de los mitológicos elefantes blancos. Una guerra milenaria entre el hombre y el elefante.

Touch here to watch this video.

This is an experimental video about the killing of the mythological white elephants. A millennial war between man and elephant.

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27 Ago

–el profeta que reza–

Despertó de un sueño, de una historia que se repetía detrás de sus ojos cerrados, flotando, suspendido en el espacio.

Ahí estaba, tras caminar unos pasos, la huella que iba dejando al alejarse unos metros de la anterior parada. Como un elefante sin memoria, pesado, trompeaba con dejadez a cada nuevo paso que daba.

Las piedras se hacían puntiagudas bajo sus botas, filosas, dentadas, carnívoras como una mantis religiosa a punto de aparearse.

Las incontables horas que habían pasado desde su última comunicación con la central eran, como cada paso que lo alejaba aún más de donde había salido, como largas generaciones descendiendo de un único árbol que ya marchito iba a dejar de crecer. Los antiguos pueblos –su memoria confundía– contaban generaciones en los árboles, cada raíz un nombre diferente, cada una de las ramificaciones, una historia verdadera de guerras de supervivencia, relatadas hasta la última nervadura. Seguir leyendo

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14 Ago

Primera parte:
Introducción de la guerra.

Fruncen rumores que chocan contra la ventana de mi cuarto. La calle se encuentra allí debajo. Existe ahora sólo como un ruido, como la posibilidad de una nueva aventura… Un nuevo camino… Una nueva calle.

Caminamos. Nos movemos por un laberinto…

La ciudad se expande como una tortuga que avanza por una autopista universal. Las sales del desierto se acumulan en las paredes de las medianeras tal si fueran la resaca de la marea. La marejada salada sobre la caparazón de una tortuga.

Atravieso Buenos Aires, abajo arriba, dejando el río y la sal para encontrarme en el cemento cercano. Donde las paredes de los edificios huelen a frío atrapado y eléctrico. El verano nos abandonó a merced de un Boreas hambriento. Estática ciudad veloz…

El rabillo del ojo capta lo que nuestro consciente no quiere ver. Allí están todas las caras que olvidamos con el pasar del tiempo, ahí caminan por las calles, se sientan en los bancos de piedra porosa en las plazas y nos miran jugar en el subibaja.
Nuestra paranoia es una de nuestras grandes obsesiones. Nunca olvidamos aquellas cosas que miramos pasar por detrás de nuestras orejas. Seguir leyendo

36-

4 Nov

Capítulo 1, 2, 3, 4, 5, 6

By being seldom seen, I could not stir

But like a comet I was wonder’d at.

William Shakespeare.

7

Francia y Andrés caminaban por la avenida buscando algún bar que estuviese abierto. Los porteros empezaban a baldear las calles y los diarios se apilaban en los puestos de revistas, muy pocos autos circulaban por la calle. Juan había desaparecido y eran muy pocas las pistas que habían encontrado. Casi ninguna, a no ser por el llamado telefónico perdido en el celular de Francia y esos misteriosos mensajes de texto, que ni siquiera sabían a qué correspondían. Seguir leyendo

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25 Oct

Capítulo 1, 2, 3, 4, 5

6

El sol empezaba a mostrar sus dientes entre las copas altas de los árboles.

—¿Dónde está Juan? —dijo Francia embotada, sus ojos giraban desbocados—. ¿Dónde está?

Miró para un lado y para el otro. Puteando.

Andrés seguía dormido, tirado en el piso. Juan había desaparecido, no se encontraba entre ellos en la posición en la que habían quedado la noche anterior. Durante esas horas algo había sucedido, algo había modificado lo que iba a pasar en adelante. Seguir leyendo

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13 Oct

Capítulo 1, 2, 3, 4

Sleep hath its own world,

A boundary between the things misnamed

Death and existence: Sleep hath its own world,

And a wide realm of wild reality,

And dreams in their development have breath,

And tears and tortures, and the touch of joy.

 

Lord Byron.

5

Ya la noche encapotada reservaba la plaza para ellos. Las mesas de ajedrez se habían vaciado, dejando sólo los rastros de la timba y un caballo abandonado en el centro de la mesa. La luz azul de una sirena iluminó intermitente la plaza para luego desaparecer en la corriente de autos que fluía por la avenida.

—¿A dónde vamos? —preguntó Juan tirando el último cigarrillo que había prendido. Seguir leyendo

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8 Oct

Capítulo 1, 2, 3

I don’t know why others always cause pain

and why we have to subsist assuming the pain of others

and they as answer to all evil.

There should be a sun to un-puzzle darkness,

against all, a sun should cast night into the light.

Anónimo.

4

Andrés había arreglado el resto del día para ahogarse en el tiempo.

Ver a su papá había sido una mala elección, una casualidad desafortunada que lo había dejado confundido, hasta preocupado. ¿Quién había sido aquella extraña respiración en el teléfono? Seguir leyendo